La Mano de Fatima o Jamsa es esencialmente un amuleto cuyas raíces se encuentran en la cultura musulmana, de hecho, el origen de este amuleto está en la fe musulmana y el nombre se desprende del nombre Fátima, que fue el nombre de una de las hijas del profeta Mahoma, fundador del Islam. Este amuleto se usa para proteger, a la persona que la porta, de toda maldad y del mal de ojo.

Se le denomina también Hamsa o Jamsa, lo que hace referencia a la imagen que se conforma a partir de los cinco dedos de la mano unidos en dirección hacia abajo y con un ojo en el centro de la misma. El origen de este amuleto se remonta al momento en que Fátima, hija de Mahoma, un día mientras cocinaba vio llegar a su esposo, Alí, con otra mujer, que sería otra concubina de su esposo, lo que le llevó a sorprenderse y producto de esa sorpresa en medio de un descuido, se cortó en una mano con un cuchillo de leña y removió la comida con su mano, de modo que cuando su esposo le preguntó qué estaba haciendo, ella mostró su mano cortada y quemada percatándose así de lo que se había causado y del dolor que dicha quemadura le había producido.

Posteriormente Fátima si bien aceptó que Alí, su esposo, tuviera otra concubina, no se quedó tranquila y cuando el mismo estuvo en la habitación con la nueva concubina, Fátima los espió a través de la fisura que se había provocado en su mano. Se dice que producto de estarles espiando, pudo observar cuándo Alí besaba a su nueva esposa, lo que le llevó a Fátima a que brotaran lágrimas de sus ojos y al tiempo que se le acercó después a Alí para hacerle saber cuánto le amaba y persuadirle de alejarse de aquella nueva concubina. Es producto de esta anécdota que ha quedado, como imagen memorable, la mano de Fatima con cada uno de los aspectos que la caracterizan, los dedos juntos y el ojo en el medio, producto de esta anécdota en que se inspira la mano de Fatima.

Este amuleto es muy usado por mujeres musulmanas, sobre todo, para asegurarse de tener con ellas la protección que necesitan así como la fortaleza y la paciencia de la que requieren en aras de mantener a sus esposos fieles a su lado.

Actualmente mujeres jóvenes musulmanas, sobre todo, se valen de este amuleto para hacerse de la paciencia y la fortaleza tal como se ha mencionado y se ha agregado a esta historia que con la mano de Fátima se añade también la buena fortuna y la riqueza, otros han añadido paz y prosperidad a parte de lo que acompaña a la mano de Fátima y como joya, puede llevarse con la punta de los dedos apuntando en dirección hacia abajo o en dirección hacia arriba, en el entendido de que en este último caso hace las veces más de un amuleto mediante el cual la persona que lo porta, se protege de influencias negativas o mal de ojo y celos, específicamente. Es de hacer notar que en esta última versión se ha popularizado en el Norte de África y en Medio Oriente.

En caso de que se haga uso de la joya hecha en plata, puede hacerse uso de la mano que consta de tres dedos abiertos y con dos pulgares apuntando hacia arriba, así como de una mano que consta de cinco dedos y todos dan lugar a la forma de una mano completamente abierta.

Hay quien indica también que la mano de Fatima es símbolo de fertilidad. En todo caso puede encontrarse en el mercado tanto aquellas fabricadas en forma artesanal, o de plata cuyo orillo está cubierto de circonitas, cada diseño con un significado que le es propio.

Es de hacer notar que la mano de Fátima se consigue tanto con el “Ojo de Fátima” como sin el mismo, siendo que cada versión tiene un significado, ahora bien, la versión que más se ha popularizado es aquella en la cual se tiene la mano abierta, sea de tres o de cinco dedos, sin el “ojo de Fátima” en el centro de la misma.

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Los deseos de nuestro corazón

Los católicos tenemos la suerte de poder ser escuchado por Dios nuestro Padre Celestial, siempre tenemos deseos, por eso usamos amuletos como el hamsa, en el que sentimos que somos escuchados de una manera especial. Pero Dios nos dice en su palabra que si pedimos con el corazón seremos escuchados, por eso en el libro de las revelaciones podemos ver que aunque pagarán los pecadores, los arrepentidos de corazón seremos libres.

Si pedimos con fe, el Altísimo nos atenderá, para esos momentos de desesperación, en los que la petición es algo urgente, debemos hacer oraciones con poder. Tanto en este tipo de oraciones, como cuando hacemos oraciones milagrosas, si lo hacemos con fe, la fortaleza nos envuelve y sentimos el alivio inmediato. Porque no hay peso que no podamos sobrellevar si estamos tomadas de la mano del Padre. Bien lo dicen las sagradas escrituras, que de la mano de Dios nada me faltará.

Problemas de Salud

Somos humanos, y aunque seamos creyentes y fieles hijos de Dios, no estamos exentos de enfermar, muchas veces son enfermedades muy fuertes, las que nos preocupan, y preocupan mucho más cuando es un familiar. Para calmar nuestra sed y necesidad de ayuda del Padre, hagamos oraciones sanadoras, él posará sus bellas manos y nos curará y librará de todo mal.

Muchas veces sentimos que aunque oremos no somos escuchados, o simplemente sentimos que nuestros problemas pueden más que nosotros, no podemos caer. Debemos llenar nuestro corazón de fe y gozo, como San Miguel Arcángel, el guerrero que jamás defraudó al padre. La oración será nuestra arma y nuestra salvación. De igual manera, podemos hacer a San Expédito oración, es el patrono de las causas abandonadas y llenarnos de su fe y su amor por nuestro Padre Celestial.

Para las peticiones más fuertes, podemos acudir a las diferentes oraciones que se hacen en país de latinoamérica, a la Santa Muerte, y las urgencias serán escuchadas.

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Imágenes de la Mano de Fátima

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